Fiesta del Corpus Christi en Pamplona

Pese a estar suspendida la tradicional procesión por las calles de la ciudad de Pamplona, por la pandemia del Covid19, la fiesta del Corpus Christi se celebró con gran solemnidad en el interior de la Catedral de Santa María la Real de Pamplona con una Eucaristía que fue retransmitida por Navarra Televisión.

Minutos antes de las doce del medio día, las campanas de la seo pamplonesa comenzaron a repicar con fuerza, anunciando la celebración de una de las fiestas más importantes de la Iglesia. A las doce en punto daba comienzo la celebración de la Misa Solemne, presidida por el Cardenal y Arzobispo de Santiago de Chile, Mons. Celestino Aós, capuchino natural de la localidad navarra de Artaiz, y concelebrada por el Arzobispo, Mons. Francisco Pérez, el Deán de la Catedral, Carlos Esteba Ayerra, y don Ildefonso Adeva, y como maestro de ceremonias don José Antonio Goñi.

Entre los asistentes se encontraba el Alcalde de Pamplona, Enrique Maya, y algunos concejales, que ocupaban los primeros bancos de la Catedral, junto con los miembros de la Hermandad de la Pasión. Numerosos fieles acudieron a esta preciosa celebración que contó con la parte musical de la Capilla de Música, dirigida por el maestro de capilla, Aurelio Sagaseta, y que contó con el acompañamiento al órgano de Julián Ayesa.

Durante la homilía, el Cardenal Aós ofreció unas pinceladas sobre la importancia del Corpus Christi, que “más allá de las procesiones y manifestaciones de la fiesta está la fuerza del Sacramento de la Eucaristía, pro el que se hace presente Cristo y nos asocia a saber vivirla en el amor a los más necesitados. El Pan de la Eucaristía va junto al pan que se distribuye a los pobres. Sería un contrasentido si no se dieran las dos realidades juntas. En la Eucaristía, Cristo nos alimenta para que podamos ver a Cristo en los pobres y alimentarles”.

Además, el Cardenal quiso tener un recuerdo hacia todos los ancianos, enfermos y fieles que, a causa de la situación que estamos viviendo, no pudieron acudir a la Catedral de Pamplona en un día tan señalado.

“La procesión, como bien saben nuestros mayores, no es un desfile, ni un paseo triunfal, ni una exhibición. Una procesión es un acto de culto, de devoción, de ofrecimiento”, explicó Mons. Celestino Aós.

Tras la Santa Misa se celebró una procesión con el Santísimo bajo palio, portado por miembros de la Hermandad, por el interior de la seo, con Statio litúrgica en el claustro y con intervención de la Capilla de Música, que a causa de la pandemia vio reducido su número de miembros a 16.

Tras la procesión, el Arzobispo expuso el Santísimo para ser adorado por los fieles.

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