Columbarios de la Capilla de la Virgen del Camino de San Saturnino

El pasado domingo 21 de febrero, a las doce del mediodía, en la parroquia de San Saturnino de Pamplona, presidió la Eucaristía Mons. Francisco Pérez, junto a su párroco César Magaña y dos seminaristas, quien hizo alusión en la homilía a la etimología de las palabras cementerio y columbario como lugares de reposo y paz de las inhumaciones y cenizas, hasta la Resurrección en los nuevos Cielos y Tierra, en la Segunda venida del Señor, recordando el sentido de la trascendencia tan necesario para sobrellevar con esperanza los contratiempos de la vida. En las preces hizo alusión a los más de 200 sacerdotes fallecidos durante los 13 años que lleva en Navarra al frente de nuestra Diócesis, frente a los 30 que ha ordenado, pidiendo por nuevas vocaciones.

Al término de la Eucaristía el arquitecto Xavier Chérrez, que junto a la arquitecta Raquel Cantera, han concebido y diseñado en el marco que el silencio y la soledad proporcionan, los columbarios de la Capilla de la Virgen del Camino, explicó los detalles constructivos de los mismos, iniciados hace unos años con el anterior párroco José Antonio Goñi, “para conseguir expresar la esperanza en la Resurrección, dibujando unas sombras arrojadas sobre el suelo en fuga hacia la Estrella de la Virgen del Camino, como almas que salen del mundo material. Un pensamiento e idea de fondo “que ha motivado y dirigido este proyecto y obra, que busca como expresar la trascendencia, con la esperanza de que resuene y emocione a quien se acerque a visitarlo”.

Para ello “ha habido que excavar el terreno respetando los cimientos de los muros y restos arqueológicos, construir una solera que quede permanentemente ventilada, desmontar y volver a montar el suelo de madera pieza a pieza, renovando las piezas deterioradas, esperar años a que se sequen los muros, retirar lo podrido, reparar la semi cúpula de ladrillo que cubre el conjunto, reparar la carpintería de la vidriera, hacer practicable la reja exterior, limpiar y restaurar los vidrios, y dar vuelta a la vidriera que estaba orientada para ser vista desde el exterior, montar los columbarios y por fin… dibujar esas sombras en el suelo”.

Unos columbarios situados en el espacio que proporciona la girola del retablo de la Virgen del Camino, a los que se acceden desde un lateral de dicha capilla, cuya estancia cuenta también con un altar y retablo, coronado por una ventanita desde la que se ve el manto de la Virgen del Camino, y que fueron bendecidos por el Arzobispo Francisco Pérez al término de la Eucaristía, cuya acta quedó rubricada al terminar el acto. Un columbario que en breve contará con su primer morador y que ya tiene sus primeras reservas.

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