Apertura del curso del CSET y del ISCR

El pasado miércoles, 29 de septiembre, coincidiendo con la fiesta de los Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael, se celebró en el Seminario de Pamplona, la solemne apertura del nuevo curso académico del Centro Superior de Estudios Teológicos “San Miguel Arcángel” y del Instituto Superior de Ciencias Religiosas “San Francisco Javier” de Pamplona.
Los actos se iniciaron con la celebración de la Misa del Espíritu Santo, en la capilla del Seminario, presidida por el Arzobispo don Francisco Pérez, quien recordó que la sabiduría se sustenta “en profundizar en lo hondo de la vida que la inteligencia asume y en exponer la razón para que sea iluminada por lo trascendente que tiene su origen en el amor de Dios y viene confirmada con su Palabra”. Don Francisco también denunció que uno de los grandes peligros que hay actualmente es el relativismo, “que descompone la verdad puesto que la hace a su medida, destruye lo justo porque su medida es el egoísmo y desestabiliza la relación social y personal afirmando que lo más importante es la postura sensible de uno mismo usando como arma la intimidación”.
Tras la celebración de la Misa, los asistentes, profesores, alumnos y personal de los dos centros participaron en la lección inaugural. Ana Isabel Ávila, secretaria del ISCR, leyó la memoria del curso pasado, algo que también hizo Iñaki Ilundaín, jefe de estudios del CSET, con su centro.
Seguidamente el profesor del CSET y del ISCR Francisco Javier Sagasti ofreció una ponencia sobre “Algunas reflexiones sobre los ministerios episcopal y presbiteral”. Sagasti ofreció tres coordenadas indispensables dentro del ámbito de la Diócesis. En primer lugar afirmó que “cada una de nuestras iniciativas eclesiales han de tener como objetivo fundamental ser manifestación y realización del amor de Dios al hombre”. “Somos un don de Dios, por eso tenemos que estar en medio del mundo sin arrogancia, sin complejos, con la humildad que se deja inquietar por la acción del Espíritu Santo y por las necesidades del mundo”. En segundo lugar, tras definir la Diócesis, recordó que “no podemos olvidar que somos la referencia teológica, eclesial y misionera inmediata, tanto para los pastores como para el resto de fieles cristianos”. Finalmente, afirmó que la tercera coordenada era que el Obispos “está llamado a alentar y procurar la maduración de los mecanismos de participación que propone el código de Derecho Canónico y otras formas de diálogo pastoral con el deseo de escuchar a todos. El objetivo fundamental será el anhelo misionero de llegar a todos”.
Tras concluir la ponencia, Mikel Garciandía, en representación de los dos centros, le hizo entrega a don Francisco de una réplica del pantocrátor del retablo de esmalte de San Miguel de Aralar, con motivo de sus recientes Bodas de Plata Episcopales.

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