La Pasion

ABRIL 2014

la-pasion“Tomadlo vosotros y crucificadlo; porque yo no encuentro delito alguno en él” (Jn 19, 6)

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Es tiempo de mirar a Cristo que nos muestra su gran amor y es momento de escuchar su voz: “Padre a tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc 23,46). La vida espiritual se sustenta de la vida entregada por Jesucristo que nos precede, acompaña y sostiene. No olvidaré el día que me recibió en su despacho, del Palacio Apostólico, el Papa Beato Juan Pablo II.

Al acabar la entrevista me regaló un pectoral y me dijo: “No olvide que muchas veces tendrá que abrazar la cruz en dolores y sufrimientos que le vendrán. Nunca abrace la Cruz vacía de Cristo sino llena de Él”. Me ha ayudado a comprender que Jesucristo es lo más importante en mi vida y en los momentos difíciles me asocio a su Pasión y Cruz. No se entiende la Cruz en estos tiempos tan atacados por el hedonismo y tan aturdidos por las ideologías laicistas. Más hemos de rezar y pedir por la conversión de todos.

¿Quién puede entender que todo un Dios hecho Hombre, por salvarnos, tenga que pasar por la Cruz?¿Quién puede entender que siendo inocente se le pueda condenar no habiendo cometido delito?¿Quién se puede asociar a su ignominiosa suerte sino es por verdadero amor?¿Quién puede medir el amor si no es oblativo? La vida está llena de muchas sorpresas que marcan nuestro caminar y éstas están impregnadas de sufrimientos y dolores que pueden llevarnos a desesperar o a traumatizar nuestro ser. Nos pasa como a Jesucristo que, sin motivo que lo justifique, nos vemos abocados a la cruz. Como me decía una persona: “Yo no he hecho nada malo para que me encuentre con esta enfermedad. ¿Por qué a mi?”. No hay respuestas como tampoco las dio Jesucristo cuando le condenaron a la muerte. Sólo se puede abrazar el dolor con la misma medida que lo abraza Cristo.

TEMA DE MEDITACIÓN Y REFLEXIÓN:

Durante este mes podemos meditar y reflexionar sobre la Pasión de Jesucristo y Resurrección. El evangelio de San Lucas desde el capítulo 22 al 24 nos puede ayudar para profundizar en este gran misterio de amor de Dios. Después conviene que reflexionemos sobre los momentos de nuestra vida que más nos hacen sufrir e inmediatamente ofrecérselos a Jesucristo. En él vivimos, nos movemos y existimos. Aplicar todo sufrimiento a la Pasión de Cristo nos ayudará para vivir más en Él que ha vencido todo (pecado, dolor y angustia) por amor: ¡Ha resucitado! Nunca nos deja en la estacada sino que saca bienes en medio de nuestros males.

COMPROMISO PARA EL MES:

Mirar la Cruz de Cristo siempre que nos visite el dolor. Llevar los evangelios en el bolso, la cartera o tenerlos en la mesilla de noche y leer pasajes de su Pasión, Muerte y Resurrección. Llevar en el bolsillo o una cadenilla en el pecho con una cruz.