El sentido de las indulgencias en la Iglesia

He leído en la prensa algo que no he entendido bien y es respecto a las indulgencias que con motivo del Año Jubilar por la Beatificación de Juan de Palafox y Mendoza un gran hijo de Fitero y buen navarro. ¿Qué significa indulgencia y para qué sirve? Debe disculpar mi falta de formación. Creo que es importante que aprendamos aquellas cosas que entran dentro de nuestra vida de fe y formación cristiana.

Agradezco la sencillez con la que se comunica y al mismo tiempo el deseo que expresa y que más atañe a nuestra vida cristiana, que es nuestro modo de ser y de vivir la fe. En la experiencia de todo cristiano ha de estar presente, y hoy en día de modo especial, que no sólo se ha de actuar con el corazón sino también en consonancia con la razón y con la enseñanza que nos ha manifestado Jesucristo que viene refrendada por la Iglesia. Por eso creo que se ha de fomentar, cada día más en los católicos, el significado del Credo y lo que en él se contiene. El instrumento válido es el Catecismo de la Iglesia Católica que resume muy bien la Enseñanza de la Iglesia.
Decía Pablo VI, hablando de las indulgencias, que su esencia está en la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo unas determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. Poniendo un ejemplo se entiende tal vez mejor: Descolgando un cuadro que fue sostenido por un clavo en la pared, al extraerlo de la misma, a pesar de haberlo sacado deja una huella que conviene subsanarse para que la pared quede limpia y pulida. De la misma forma el pecado que como culpa queda perdonado después de recibir el sacramento del perdón siempre deja una huella que se llama “pena temporal” y ésta necesita subsanarse; la forma de hacerlo es a través de las indulgencias que se aplican a uno mismo o a las almas del purgatorio. La indulgencia es parcial o plenaria –dice el Catecismo de la Iglesia Católica- según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte (parcial) o totalmente (plenaria).
Pero se exigen unas condiciones tanto en las parciales como en las plenarias. Las primeras se hacen efectivas cuando en las obligaciones personales o en el sufrimiento de las dificultades de la vida, eleve el cristiano su alma a Dios con humilde confianza. También cuando, movido por el espíritu de fe, se entrega a sí mismo o sus bienes, con sentimientos de misericordia, al servicio de los hermanos necesitados. Y cuando, con espíritu de penitencia, se priva voluntariamente de alguna cosa lícita y agradable. Las segundas requieren limpieza de vida y para ello si se quiere lucrar el cristiano, de la indulgencia plenaria, ha de hacer confesión sacramental, comulgar y rezar por las intenciones del Papa.
Con motivo de la Beatificación de Juan de Palafox y Mendoza que nació en Fitero (Navarra) el año 1600 y que fue proclamado Beato el día 5 de junio 2011 en la Villa del El Burgo de Osma, la Santa Sede a petición mía nos ha concedido a toda la Diócesis de Pamplona-Tudela la gracia de poder lucrarnos de la indulgencia durante un Año Jubilar (Julio 2011-2012) y que -como dice el Catecismo de la Iglesia católica- nos hará vivir más intensamente la comunión con Jesucristo y con todos los hermanos cristianos puesto que en la unidad sobrenatural del Cuerpo místico de Jesucristo formamos una misma familia con los que vivimos en este mundo y con los que participan de la vida eterna. Esta es la comunión de los santos. Por eso la aplicación de las indulgencias sirven para los vivos o para los difuntos. Estos bienes espirituales, los llamamos el tesoro de la Iglesia que no es suma de bienes materiales, sino que es el valor infinito e inagotable que tienen ante Dios las expiaciones y los méritos de Cristo nuestro Señor
El día 19 de junio recibiremos las reliquias, del Beato Palafox, en la Villa de Fitero a las siete de la tarde y celebraremos, con un “Te Deum”, este evento tan importante para nuestra Diócesis. Pero para iniciar el Año Jubilar tendremos dos momentos importantes: En Fitero el día 9 de julio, Gran Apertura, a las ocho de la tarde y en la Catedral de Tudela el día 17 de julio, lo mismo, a las ocho de la tarde. Espero que muchos navarros se acerquen para vivir este tiempo de gracia. Un año de grandes dones que Dios nos quiere conceder y que serán la mejor forma de aprovechar para que la humanidad siga siendo fiel reflejo de la belleza y bondad de Dios a la que es llamada. Nos animará para seguir con empeño e ilusión en el camino de la santidad.