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50 Aniversario de los colegios Miravalles-El Redín

1.- El Colegio Miravalles-El Redín cumple este curso 50 años desde que unos padres, alentados por el mensaje evangelizador de San Josemaría Escrivá de Balaguer, comenzaran esta iniciativa educativa. San Josemaría animó, en aquellos años, a un grupo de padres de familia a desempeñar un papel protagonista en la educación de sus hijos. Les animó a crear un Colegio donde lo primero fueran las familias, después los profesores y posteriormente los alumnos.
Los promotores de Miravalles-El Redín, con autonomía, sentido empresarial y una fuerte conciencia de servicio a la sociedad constituyeron una organización sobre dos fundamentos: el respeto a la libertad de cada alumno concretado también en el ejercicio de la responsabilidad personal, y el papel activo que debía realizar la familia en el aprendizaje y formación integral de los hijos.
Los padres que iniciaron Fomento tenían bien claro que no sólo estaban haciendo un Colegio para sus hijas y sus hijos, sino que además estaban esforzándose para abrir en la sociedad nuevos caminos y aportando soluciones para configurar un presente y un futuro de formación cristiana.
Miravalles-El Redín, como proyecto educativo de Fomento de Centros de Enseñanza en Navarra, ha procurado aportar al sistema educativo las ideas de comunidad educativa, el profesor como educador, el protagonismo de los padres en la educación de sus hijos, la tutoría personal y la personalización de la educación desde el modelo pedagógico de educación diferenciada.
A lo largo de estos 50 años, los principios que han marcado el proyecto educativo han sido la identidad cristiana-católica, la educación personalizada y la excelencia educativa. Además de la atención espiritual personal, lo sacerdotes celebran la Eucaristía y administran los sacramentos, organizan la catequesis y dirigen periódicamente unas charlas a los alumnos de cada curso en las que les exponen algún aspecto de la vida cristiana, de un modo adecuado a su edad.
La Prelatura del Opus Dei, a petición de Fomento de Centros de Enseñanza, ayuda a mantener viva la identidad cristiana de los colegios, presente en el fin fundacional de Fomento. En este tiempo, son cerca de cuatro mil antiguos alumnos quienes se han formado en las aulas de sus dos sedes y hoy ejercen diferentes tareas en la sociedad de Navarra. Asimismo, actualmente el centro cuenta con 2.300 alumnos, 1.200 familias y cerca de 150 profesores en las dos sedes de Cizur Menor (Miravalles) y Pamplona (El Redín).

2.- Mirando estos cincuenta años bien podemos decir que “los ojos del Señor están puestos en sus fieles” (Sal 32, 18-19). Es impresionante constatar la acción de Dios a través de estas iniciativas tan singulares para seguir mostrando lo que ya decía Santa Teresa de Jesús: “La Verdad padece pero no perece”. Cuando nos fiamos de Dios, a pesar de las dificultades, siempre se vence según el designio del Señor. Por ello os animo para que no dejéis de mostrar que la educación debe ser integral y basando todo en la antropología cristiana. Tal vez estamos en momentos un poco difíciles, pero no olvidéis que Dios es siempre providente y generoso.
Hoy escuchamos al autor de la carta a los Hebreos que nos dice: “Hermanos, mantengamos la confesión de la fe, ya que tenemos un sumo sacerdote grande que ha atravesado el cielo, Jesús, Hijo de Dios” (Hb 4, 14-15). Se necesitan programas educativos que administren bien las posibilidades y los dones que proceden de lo alto y que están inscritos en lo el interior de cada alumno, de cada persona. No hay que acomplejarse, ni menos asustarse puesto que Dios da abundantemente a quien confía en Él.
Este modo de hacer, queridos dirigentes, profesores y alumnos va muy en línea con lo que Jesús hace con sus discípulos, les invita a servir y a no buscar los prestigios personales (Cfr. Mc 10, 35-45). Y en el servicio se sufre y se rompen los parámetros del que piensa que sólo importa triunfar. La formación educativa es costosa para todos y se pasan momentos de oscuridad. Formar es hacer todo lo posible e imposible para que el formando se considere una persona que va creciendo en madurez humana, intelectual y espiritual. Son los tres pilares básicos de la auténtica educación. El alumno es una piedra preciosa que se debe pulir para sacar los mejores resultados en su vida. No olvidéis, queridas familias y educadores, que estáis realizando el mejor servicio que se da en la sociedad: formar personas. Y la persona es una creatura preciosa que Dios ha regalado a la familia y a la sociedad. La primera Escuela es la familia y subsidiariamente después es el Colegio. ¡Estad siempre muy unidos! Al final vuestros hijos no sólo os lo agradecerán sino que ellos seguirán siendo mediación hermosa para hacer lo mismo.

3.- Pongo a los pies de la Virgen del Sagrario, Nuestra Señora de la Real, a estos Centros del Miravalles y el Redín a fin de que ella os siga cuidando, alentando y fortaleciendo en la hermosa labor educativa. San Josemaría sonreirá y estará feliz de ver cómo sus hijos han sido fieles durante estos 50 años.