Renovación de la consagración al Corazón de Jesús

Las diócesis navarras renovaron este fin de semana la consagración al Sagrado Corazón de Jesús, presididas por el arzobispo Mons. Francisco Pérez, acompañado de decenas de sacerdotes y de miles de fieles. La celebración tuvo lugar en Tudela en la tarde del sábado y el domingo por la tarde en Pamplona. Durante la celebración en Pamplona, Mons. Francisco Pérez bendijo la estatua de bronce de 6 metros de altura situada en el recinto del Seminario Diocesano y sufragada con las aportaciones de los fieles. Los actos de consagración dieron comienzo con la oración de vísperas en la parroquia de San Miguel y una solemne procesión por toda la ciudad hasta el monumento al Sagrado Corazón de Jesús. En la procesión participaron las secciones de la Adoración Nocturna de Navarra, los auroros de Navarra, los niños de primera comunión, un grupo de cien monaguillos, las cofradías y asociaciones religiosas de la diócesis, así como autoridades civiles, académicas y militares, un centenar de sacerdotes y miles de fieles.
Durante la homilía, Mons. Francisco Pérez señaló cómo “el Amor de Dios revitaliza nuestras vidas y ese amor divino nos invita a ser partícipes activos de su misma vida. Él nos precede y de ahí que le hemos proclamado como nuestro Pastor” y pidió a Dios “que nunca perdamos la unión con Jesucristo y desechemos nuestras seguridades y nuestros egoísmos asociándonos a su Amor Misericordioso para fiarnos de Él y ofrecerle toda nuestra vida, sin reservas”.
Al término de la Eucaristía fue expuesto el Santísimo en la custodia, momento en el que tuvo lugar el solemne acto de consagración de Navarra al Sagrado Corazón de Jesús. De rodillas ante el Santísimo, D. Francisco dirigió la lectura del texto de consagración, que fue el siguiente:

“Señor Jesús, Redentor de los hombres, nos dirigimos a tu Corazón con humildad y veneración, con el deseo de darte gloria y honor. Te damos gracias porque te has acercado a nosotros para compartir nuestra condición humana en todo excepto en el pecado.
Te alabamos por el amor que has revelado en tu Corazón traspasado por nosotros y hecho fuente de alegría y manantial de vida eterna.
Perdona nuestra poca fe, nuestras ingratitudes. Conviértenos a ti y ayúdanos a proclamar tu misericordia a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Unidos en tu nombre, el más grande de todos, nos consagramos a tu Sagrado Corazón en el que habita la plenitud de la divinidad y de la caridad.
Te presentamos nuestro deseo de responder a la continua manifestación de tu misericordia. Rey del amor y príncipe de la paz, reina en nuestros corazones, en nuestras familias, en nuestra Diócesis de Pamplona- Tudela, en Navarra y en el mundo entero. Nos ofrecemos nosotros mismos, todo lo que somos y tenemos. Haznos instrumentos de tu amor, de tu paz.
Alabanza a ti, Hombre-Dios, víctima inocente, cordero inmolado, puerta del Corazón del Padre, Hijo eterno del Dios vivo. Alabanza a ti que vives y reinas desde toda la eternidad y para siempre con Aquel-que-es. Amen”.