Dios al encuentro del hombre

El primer ponente de las Jornadas Pastorales del Pueblo de Dios en Navarra fue monseñor Xavier Novell i Gomà, obispo de la diócesis de Solsona (Lérida), que impartió la conferencia del lunes 3 de octubre con el título: “Dios al encuentro del hombre”. En su sesión habló de que “para Dios comunicarse es darse”.

El obispo de la diócesis de Solsona, monseñor Xavier Novell, impartió la primera de las conferencias de las XXXIII Jornadas Pastorales del Pueblo de Dios en Navarra, con las que tradicionalmente se inicia el curso pastoral en nuestra diócesis. El Obispo de Solsona, que es además Doctor en Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, estructuró su conferencia en tres partes: primero habló de la Revelación a partir del misterio de la Trinidad. Según dijo, “en Dios la Revelación no es un accidente, sino que procede de su voluntad, es decir, es Dios quien quiere revelarse a los hombres. En Dios comunicarse no es simplemente abrirse al otro, sino que es darse, entregarse Él mismo por completo”. La Palabra de Dios, la revelación, es parte esencial de la acción dadora de Dios.

En segundo lugar, Mons. Xavier Novell habló de la Revelación a partir de la Historia de la Salvación, ya que, según explicó el ponente, “la revelación se realiza no sólo por palabras, sino también por obras. Hay que visibilizar esta historia por medio de las obras también, no sólo de la palabras. Suele decirse que obras son amores… Y esto también se puede aplicar a Dios. En efecto, Dios dice muchas cosas cuando hace cosas, por ejemplo, muriendo en la cruz por amor a los hombres. A partir de la Historia de la Salvación, que es una historia de amistad entre Dios y los hombres, podemos explicar el modo en que tiene lugar la revelación divina”.

Finalmente, el obispo de Solsona habló de la Revelación en Cristo, puesto que “Él lleva a plenitud toda la revelación y la confirma con el testimonio divino. A partir del misterio de Cristo es posible conocer y explicar el contenido de la revelación divina”. Mons. Novell explicó que ese contenido tiene tres puntos claves: en primer lugar, la presencia de Dios en medio de nosotros; en segundo lugar, la liberación del pecado y de la muerte; y por último la oferta de la vida eterna.

Monseñor Xavier Novell i Gomà

Mons. Xavier Novell nació el 20 de abril de 1969 en Montfalcó d’Agramunt, municipio de Ossó de Sió (Lérida). Obtuvo el título oficial de Ingeniero Técnico Agrícola por la Unversidad de Lérida en 1990. Ingresó en el Seminario y se ordenó sacerdote el 6 de julio de 1997 en Tárrega (Lérida). Ese mismo año se licenció en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y fue alumno del Pontificio Colegio Español de Roma. En 2004 consiguió el doctorado en Teología por la Universidad Gregoriana de Roma y fue alumno de San Luis de los Franceses de Roma.

Como sacerdote ha ejercido como Vicario Parroquial de Sant Jaume de Mollerussa, como Secretario General y Canciller del Obispado de Solsona, canónigo de la Catedral-Basílica de Solsona, miembro del Consejo Presbiterial, miembro del Consejo de Consultores, miembro del Consejo Diocesano de Gobierno y miembro del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Solsona, Vicario Episcopal para Asuntos Económicos, etc. Fue nombrado Capellán de Su Santidad el 23 de julio de 2008.

El Papa Benedicto XVI le nombró Obispo de Solsona el día 3 de noviembre de 2010. Recibió la Consagración Episcopal el 12 de diciembre de ese mismo año. Como docente ha impartido clases en el Instituto de Ciencias Religiosas de Lérida, ha sido Profesor encargado de curso de la Facultad de Teólogía de Cataluña y Director y profesor de la Escuela de Formación de laicos de Solsona

Quienes le conocen, dicen de él que “es impresionante la capacidad que tiene para estar todo el tiempo de conversación con alguien, dedicando muchas horas a escuchar y aconsejar a los jóvenes… Es un sacerdote fiel a la Doctrina del Magisterio, que se cree lo que cree y que no tiene miedo a nada. Resulta asombroso su profundo sentido del humor. No rehúye ningún tema por incómodo que le pueda resultar. Acepta los errores de la Iglesia en los últimos años y, frente a eso, en vez de lamentarse como muchos, pone su grano de arena como pocos”.