10 pistas para reevangelizar

Javier Leoz, delegado para la Religiosidad Popular

1. Escucha con más atención la Palabra del Señor. ¿Cómo vamos hablar de aquello que no conocemos? “El que escucha la palabra y la entiende, ése dará fruto” (Mt 13, 23).

2. Coloca, en un lugar relevante de tu casa, la Biblia. “Donde está tu tesoro, allí está tu corazón” (Mt 6,19-23).

3. Adorna el exterior de la puerta de tu casa con la Corona de Adviento. ¿Qué significa? Entre otras cosas que tu familia prepara la Navidad con sentimientos cristianos. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora. (Mt 25, 1-13).

4. Vive y celebra con interés la Eucaristía. No te conformes con participar en la misa dominical. ¿No te sientas a la mesa todos los días? ¿Acaso Dios, y tu vida interior, no merece un poco más? “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18,20).

5. ¿Cuánto hace que no buscas el silencio, la contemplación en el interior de una iglesia? Procura, en este tiempo de Adviento, tener esa experiencia: el encuentro personal, sin más añadidos que el silencio, con Dios que viene a tu encuentro. Será una sensación muy oxigenante para tu vida. “Señor, enséñanos a orar” (Lc 11, 1).

6. Benedicto XVI nos recuerda constantemente una exigencia actual: la Nueva Evangelización. ¿Transmites las verdades cristianas en tu familia? ¿Bendices la mesa antes de comer? ¿Te santiguas en el momento de salir a la calle o emprender un viaje? La Nueva Evangelización no son el hacer cosas nuevas… sino el recuperar lo esencial: no dejarnos descafeinar por el secularismo galopante. “El que se avergüence de mí y de mis palabras, de éste se avergonzará el Hijo del Hombre cuando venga en su gloria, y la del Padre, y la de los santos ángeles” (Lc 9,26).

7. No olvides, en este tiempo de Adviento, la presencia y la figura de la Virgen María. Nunca, una mujer tan sencilla, fue tan feliz por dentro y por fuera. ¿Rezas el ángelus? ¿Cuánto hace que no visitas un santuario mariano o que no rezas el Ave María? “Desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones” (Lc 1,48).

8. El Adviento es una puerta abierta a la esperanza. ¿Cuáles son tus sueños?, ¿Juega la fe un papel fundamental en tu vida? Testimonia tu fe allá donde estés. No te dejes asediar por la timidez. No encierres dentro de ti aquello que, en Navidad, es lo más grande: Cristo. “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,16-20).

9. Benedicto XVI ha convocado, a partir del 12 de octubre de 2012 “El Año de la Fe”. ¿Por qué no iniciar ya nuestro interés por el Evangelio? Un regalo para el alma, el espíritu y el bienestar físico y moral es el Evangelio del 2012. ¡Cómpralo y obséquialo! “Lo que hiciereis con uno de estos pequeños, a mi me lo hacéis” (Mt 25,40).

10. El Adviento es un despertador de nuestra conciencia cristiana. Que sea un tiempo privilegiado para, con persuasión y convencidos de lo que somos y de la Navidad que se acerca, mantengamos la tensión espiritual de nuestra vida. Que no nos engulla el ambiente consumista. Que nos mantengamos a flote anunciando lo que está por venir: JESÚS.