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Carmelo Erdozáin, 50 años de servicio a la Iglesia

Don Carmelo celebrará este año sus bodas de oro sacerdotales. Lo hará a finales de junio, junto con el párroco D. Santiago, que también celebra este año sus bodas de plata. Juntos aparecen al inicio de la primera celebración de este año jubilar, el pasado 7 de enero. Don Carmelo recibió un primer homenaje, alos pocos días de cumplir sus 73 años. El acto estuvo organizado por los jóvenes de los Grupos musicales unidos, fundados por él al poco tiempo de su llegada a san Nicolás en 1972 y con los que tra-bajó a lo largo de tres décadas.

Don Carmelo cuenta con un extraordinario curriculum sacerdotal y musical. Nacido en Aibar el 3 de enero de 1939, fue ordenado sacerdote, con tan sólo 23 años, en nuestro Seminario diocesano el 24 de junio de 1962. Sus tres primeros años sacerdotales transcurrieron en el Pontificio Instituto de música sacra de Roma, donde cursó la licenciatura en canto gregoriano. Posteriormente alcanzó el doctorado en música sacra, además de la carrera de órgano y estudios de liturgia en el Anselmiano de Roma. Su obra musical es conocida y apreciada en todo el mundo hispano hablante. Ha editado una treintena de discos. Sus canciones reflejan una espiritualidad profunda, acercan a Dios y unen a las personas. Todo ello se reflejó en el homenaje del día siete.

Su itinerario sacerdotal ha sido sencillo. A la vuelta de sus estudios en Roma, fue destinado como coadjutor en la parroquia de Aoiz (1965-1972) y desde entonces lleva en San Nicolás 40 años. Durante este tiempo, también ha ejercido como profesor de religión en las escuelas de San Francisco y en colegio de Jesuitinas.

En nuestra parroquia, además de organista y director del coro, su ministerio ha abarcado todos los campos pastorales: culto, catequesis, cáritas,…. Hoy es responsable del grupo de visitadores de residencias de ancianos. Destaca su dedicación al confesonario, donde pasa varias horas diarias. Don Carmelo es apreciado por todos, por su humildad y abnegación. Por todo ello, cantamos juntos al Señor y le damos gracias de todo corazón: ¡Vine a alabar a Dios!