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Primeras Misioneras Identes de la India en Javier

A la comida también fue invitado el Delegado Diocesano de la misiones de la Diócesis, D. José María Aícua. La comida transcurrió en un ambiente de una gran entrañabilidad y familiaridad.

La llegada de nuestras hermanas de la India es el inicio de un bello proyecto que el Presidente de nuestra Institución P. Jesús Fernandez Hernández, había comunicado al Sr. Arzobispo de convertir la Sede de los misioneros y misioneras Identes residente en el Centro Diocesano de Javier una Casa de Formación para hermanos y hermanas que vendrán principalmente de Oriente (India, Tailandia, Japón, Filipinas), con el signo del gran apóstol Javier que un día fue él el que viajó a esas tierras.

El Sr Arzobispo, en el oratorio de su residencia, antes de iniciar la comida, dio la bienvenida a nuestras hermanas de la India y les manifestó la alegría de tenerlas en estas tierras de Navarra. Durante la comida, Don Francisco se interesó en conocer el origen de la vocación de nuestras hermanas misioneras de India, que está íntimamente unido con la vida y la predicación de S. Francisco de Javier en las costas de Kerala y de Pesquería, al Sur de la India.

A lo largo de la conversión se observó la preocupación del Obispo por la tutela espiritual de su diócesis. Nos habló de la ilusión que se tiene que tener al sentirse hijo de Dios y cómo se tiene que vivir y transmitir la Buena Nueva con claridad y con coraje. Manifestó su alegría por las javieradas de este año, no solo por el número de personas que han venido de todas las partes de España sino por el fervor que había notado en los jóvenes en la oración que se realizó en el Centro Diocesano de Javier y en Sangüesa, así como el aumento de personas que se han acercado a recibir el sacramento de la reconciliación, dijo que veía que eran un filón para la Evangelización que había que trabajar.

Otro tema que se dialogó fue la importancia que está teniendo la acogida, asistencia y dirección espiritual en la vida pastoral de la diócesis. Insistió en la necesidad que tienen muchas personas de que las escuchen y también cómo los sacerdotes deben aprender a escuchar.

Monseñor Francisco Pérez, antes de finalizar la comida, nos sorprendió muy gratamente, obsequiandonos una hermosa escultura de María con el Niño Jesús en brazos y sugiriendo que la podíamos llamar “Nuestra Señora del Entusiasmo”, aludiendo así, a la necesidad de vivir siempre, con la ayuda de María, una exquisita caridad entre los miembros de nuestra comunidad religiosa idente.

Como al comienzo finalizamos este fraternal ágape con unos momentos de oración en el oratorio. Antes de despedirnos el Sr. Arzobispo nos bendijo a todos deseándonos muchos frutos en la nueva etapa de nuestro Instituto Religioso en Javier.