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Peregrinación familiar a Fátima

Un grupo de 27 familias viajó del 9 al 12 de abril a Fátima (Portugal) en una peregrinación organizada por la delegación diocesana de Familia y Apostolado Seglar. En total, 150 personas de todas las edades, desde bebés hasta abuelos, que vivieron en la casa de María la Pascua de Resurrección. El viaje fue corto pero intenso. Hubo tiempo para visitar los lugares más emblemáticos, rememorar la historia de las apariciones y la vida de los tres pastorcillos, meditar el mensaje de la Virgen y compartir experiencias y hacer buenos amigos, especialmente los niños y adolescentes.

Llegamos el lunes a última hora de la tarde. Por la noche preparamos el encuentro del día siguiente con la Virgen. Recogidos en oración, el martes por la mañana nos dirigimos hacia la Capelinha, el lugar donde tuvieron lugar las apariciones de la Virgen y donde permanece su imagen para ser venerada. Encabezaban la ‘procesión’ Álvaro, Almudena y Mercedes, tres niños de 6, 8 y 11 años, las edades que tenían Francisco, Jacinta y Lucía en 1917. Fue nuestro primer rato de oración delante de la Virgen de Fátima, de rostro triste para algunos y alegre para otros, según cómo se la mire con el corazón. Su mirada tierna es una invitación a descansar en su regazo y olvidarse de las preocupaciones y del ajetreo de la vida cotidiana. Y así lo hicimos.

No fue la única visita del día a Nuestra Madre. Por la tarde regresamos a la Capelinha para celebrar la Misa, donde las familias nos consagramos a su Inmaculado Corazón, y por la noche para el Rosario de las Antorchas. El miércoles nos desplazamos a Aljustrel y Valinhos. Allí visitamos las casas de los Pastorcillos; la parroquia donde fueron bautizados y donde acudían a rezar; la Loca do Cabeço y el pozo, donde tuvieron lugar las apariciones del Ángel de Portugal, y el Vía Crucis. Las visitas fueron acompañadas de breves pláticas de los sacerdotes Santiago Arellano y Mikel Biain, que animaron a padres e hijos a “rezar mucho por las almas” y “hacer sacrificios en reparación por las ofensas que recibe Nuestro Señor Jesucristo”, recordando las peticiones que tanto el Ángel como la Virgen de Fátima hacían a los Pastorcillos. Algunos niños hicieron sus propuestas y sugerencias: “Obedecer a la primera a los papás”, “Comerme la comida aunque no me guste”, “Hacer la tarea aunque me cueste”…

El jueves emprendimos el viaje de regreso, pero antes tuvimos tiempo de despedirnos de Nuestra Madre. En la Capelinha cada uno dejamos un enorme listado de peticiones, para nuestras familias, nuestros amigos y nuestra diócesis. Para todos esta peregrinación ha sido un momento especial de gracia. El mensaje de Fátima, transmitido a los Pastorcillos hace 90 años, es de gran actualidad en los tiempos que vivimos. Nuestra sociedad está sumida en la desesperanza, marcada por el odio y la violencia porque ha dado la espalda a Dios. Pero la Virgen nos infunde esperanza y nos ofrece un arma muy poderosa: el Santo Rosario. Nuestra Señora nos ha prometido que su corazón Inmaculado triunfará, que gracias a la oración muchas almas se salvarán y que “habrá paz” porque Él todo lo puede.

Ésta era la segunda ocasión que la Delegación de Familia organizaba la peregrinación a Fátima en tiempo de Pascua. Algunas familias que vinieron hace dos años repitieron y ya han avisado que volverán en la próxima edición.