Ortodoxo1

Consagración de un templo ortodoxo

El pasado 12 de octubre, fiesta de la Virgen del Pilar, tuvo lugar la consagración del templo de la comunidad ortodoxa rumana de Navarra situado en Barañáin.

Fue el principal consagrante Mons. Jopsif, Arzobispo Metropolita de la Metropolita Ortodoxa Rumana de Europa Occidental y Meridional, con la colaboración de Mons. Timoteo, obispo del Obispado Ortodoxo Rumano de Europa y Portugal, acompañados de un buen número de sacerdotes, párrocos, y fieles venidos de diversas partes de España. La parroquia fue dedicada al “Milagro de San Miguel Arcángel de Colosas”. Unos cuatrocientos fieles acompañaron a los celebrantes y abarrotaron el pequeño templo (antigua parroquia de Barañáin). Nuestro Sr. Arzobispo se hizo presente a última hora de la celebración, acogido con gratitud por todos.

La ceremonia de consagración duró desde las nueve de la mañana hasta las tres de la tarde. Se inició con una procesión en torno al templo que permanecía vacío. En cada punto cardinal se detenía la comitiva de los clérigos celebrantes mientras el pueblo escuchaba expectante en la plaza. Salmos, cantos, agua bendita, incienso y crisma eran los signos de la consagración. Especialmente significativo fue el crisma con el que se ungieron piedras escogidas, limpias, en lo alto, para escribir sobre ellas el crismón (la P y la X cruzadas, símbolo de Cristo). Finalmente se consagró la puerta de acceso. Fue impresionante el momento en el que todos, consagrantes, clérigos y fieles permanecieron un rato arrodillados antes de entrar en el lugar sagrado. Entre himnos de alabanza el templo de inundó de fieles. Se leyó el decreto de erección de la parroquia haciendo constar los datos de fecha, lugar, consagrantes, autoridades civiles y religiosas de Pamplona, Navarra y España. El párroco instituido es el P. Ion Raducu. La característica principal que se observa en el interior es la decoración de todas las paredes con preciosos iconos con elementos dorados, figuras de evangelistas, apóstoles, santos padres, ángeles e imágenes con pasajes bíblicos y diversos símbolos. Otro dato llamativo es la cantidad de candelas encendidas. Todos los fieles llevaban una en su mano. No hay asientos más que para los ancianos y enfermos pues a las celebraciones se asiste de pie. Después vino la solemne consagración del altar e interior del templo y la celebración de la Eucaristía. Los fieles participaron con entusiasmo y fervor cantando himnos, mientras en otros momentos se hacía un silencio sobrecogedor y profundo ante el misterio.

Finalmente fueron pasando los fieles a venerar el altar sobre el que estaba el cáliz, una cruz y el precioso libro de la Sagradas Escrituras que besaban con devoción. Para realizar esta acción tenían que entrar en el “iconostasio” (lugar que correspondería a nuestro presbiterio católico), que está separado del templo por un tabique con los iconos más preciosos. Es el lugar al que sólo acceden los clérigos. Tiene una puerta en el centro que se abre durante los oficios. Los fieles pueden ver al sacerdote celebrando de espaldas. Al ser el día de la consagración tuvieron el privilegio de entrar hombres y mujeres para venerar el libro de los evangelios. Está especialmente cuidada su belleza y riqueza, pues contiene la Palabra tan venerada del Señor. Su tapa está preciosamente forrada con plata y ribetes de oro y piedras preciosas engarzadas. Especialmente llevaron a los niños para que conservasen memoria de un hecho tan trascendental para la vida religiosa de los ortodoxos rumanos en Navarra. La curiosidad, la admiración y la emoción se reflejaba en los rostros, pero especialmente en los pequeños. La pared del ábside del templo está ocupada por una grandiosa imagen la Madre de Dios (la “teotocos”).

Para la comunidad de de fieles ortodoxos rumanos contar con un templo de las características de la antigua parroquia de San Esteban de Barañáin (s. XVI) para las celebraciones es una gracia muy especial. Así lo reconocieron agradecidos a nuestro Sr. Arzobispo los representantes de su iglesia y diversos fieles.