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“Los europeos regresamos, pero la misión continúa” Jesús Jimeno, R. D. Congo

Manos Unidas2Se llama Jesús. No podía ser de otra manera habiendo nacido el 25 de diciembre.La próxima Navidad, cumplirá 78 años. Jesús Jimeno, navarro de Vidangoz, en el valle del Roncal, es miembro de los “Misioneros de África”, también conocidos como “Padres Blancos”, y desde hace más de 50 años dedica su vida a los más pobres de África.

En 1962 llegó a Burundi, donde estuvo hasta 1980, momento en el que les echaron del país y les destinaron al Congo. Allí fue párroco en Aru, localidad situada al noreste del país, casi en la frontera con Uganda, zona muy alejada de la guerra que vive el país, donde atendió a más de 35 poblados.

Pero desde el año 2000, y ya retirado de su función parroquial, el misionero Jesús Jimeno ha podido dedicarse a la promoción escolar, formación de maestros, profesores e incluso universitarios para lograr un nivel educativo elevado en el país. Este objetivo era para él esencial y ha ello ha dedicado “mucha energía, esfuerzos e incluso desvelos en estos últimos trece años, aunque también viviendo mucha satisfacción al ver los resultados logrados desde entonces”.

Apoyado por Manos Unidas en varios proyectos de desarrollo, ha sido el responsable entre otros del proyecto “Construcción de 10 escuelas rurales” con un total de 60 aulas, por un importe de 54.540 euros que acaba de finalizar exitosamente este mes de octubre 2013, que ha logrado que 2.000 niños reciban educación básica. Este proyecto se añade a anteriores como el terminado en 2010 “Construcción de escuelas en 15 poblados rurales” con 3.500 niños como beneficiarios directos y con un total de 56 aulas construidas por importe de 54.298 € o el anterior “Construcción de escuelas de primaria en poblados de la selva” por importe de 34.980 € terminado en 2007 en este caso con 6 escuelas construidas de 6 aulas cada una que ha proporcionado educación primaria a 1.650 niños.

Pero el padre Jimeno no sólo ha construido escuelas, su labor educativa en RDC (República Democrática del Congo) ha sido integral y la ha realizado de dos maneras esenciales, según nos explica. “En primer lugar con la promoción de estructuras escolares sólidas, es decir, construir escuelas de ladrillos y cemento, con estructuras estables y contando siempre con la colaboración de los padres de los alumnos”. Y en segundo lugar, pero no menos importante, “con la formación de profesores a través de un Instituto pedagógico que desde 2006 ha logrado titular 140 maestros y más de 40 maestros de secundaria en los últimos años”.

Según el misionero nos explica, “se trata de cerrar el círculo, porque no se puede asegurar la educación en la zona si no se cuenta con una buena red de profesores titulados. De hecho ya estamos llegando también a formar licenciados, con 3 estudiantes de grado superior. Uno de ellos está obteniendo el título de Doctor, lo que le hará el segundo Doctor en la zona”

La misma Iglesia pero con grandes diferencias

Manos Unidas1Jesús nos cuenta apenado como en los “Misioneros de África” están sufriendo la falta de relevo, la falta de vocaciones. Y nos cuenta también las diferencias que existen entre los misioneros europeos y el relevo que llega de misioneros africanos. “Es la misma misión, pero con caras diferentes, los misioneros europeos regresan, la misión continúa, pero hay grandes diferencias”. Las diferencias que hay entre los misioneros africanos y los europeos no dejan de ser un reflejo de las diferencias que se viven en la Iglesia católica en Europa y en África “es muy diferente el modo de vivir la liturgia, los cantos, la alegría, la enorme participación e implicación de los laicos en la vida de las parroquias de África, la fuerza de movimientos como la “Renovación Carismática” o la gran labor que también realizan las Comunidades de Base o CEV, como les llaman allí (Comunidades Eclesiales Vivientes )”.

El padre Jimeno no quiere decir que una cosa sea mejor o peor que la otra, pero nos enumera algunas diferencias clave entre los misioneros europeos y los africanos. “En líneas generales, los europeos, – dice – somos más eficaces cumpliendo objetivos y con mucho cuidado de todas las tareas económicas y administrativas. Muy directos en la toma de decisiones”. Por su parte los misioneros africanos “son expertos en las relaciones sociales, en el contacto con la población, en la inculturación litúrgica. Y no saben decir no, para ellos ser directos es una falta de delicadeza”. Lo que está claro es que se vive un periodo de cambio y hay que contar con ello de ahora y hacia el futuro. Un futuro que ya está aquí.