Religión En La Escuela

Aportaciones de la enseñanza religiosa

Religión en la EscuelaCarta al director publicada en el Diario de Noticias el pasado 31 de enero de 2014 y ­escrita por Fernando Mª Murgui Iñigo de la Plataforma Navarra Religión en la Escuela

En la actualidad, la llamada emergencia educativa se vive de un modo especialmente crítico. El debate acerca de la calidad de la educación ocupa un lugar central en la prensa, la radio y la televisión (según el informe PISA, España está diez puntos por debajo de la media de la OCDE). No es menos común la conciencia de estar atravesando una profunda crisis de valores, más allá de la tan cacareada crisis económica.

Parece evidente la necesidad de recuperar los principios y los valores que puedan fundamentar la educación propiamente dicha. La sienten las familias, preocupadas por el futuro de sus hijos e hijas. La siente el profesorado, que conoce de primera mano la situación que se vive en las aulas. La siente la sociedad, alarmada demasiadas veces por fenómenos que atentan contra la convivencia. La sienten los mismos jóvenes, que necesitan apoyo y orientación ante los retos que plantea la vida…

La clase de Religión se hace más necesaria que nunca. Porque la libertad no es incompatible con la responsabilidad, ni los derechos con los deberes, ni fomentar el espíritu emprendedor puede marginar la educación de los alumnos como personas.
En este contexto, la escuela, y en particular la clase de religión, juegan un papel singular. Si hablamos sólo de instrucción, la clase de religión transmite conocimientos fundamentales para poder interpretar correctamente la cultura, la literatura, el arte, la filosofía, desarrollados a lo largo de dos mil años en nuestra tradición occidental.

Pero más allá de la valiosa formación cultural que supone, la clase de religión desarrolla capacidades sin las que no puede hablarse de una formación plena e integral. La capacidad religiosa y moral, que en esta asignatura se desarrolla de un modo óptimo -aunque no exclusivo- aporta el sentido de la vida, las respuestas a las grandes preguntas del ser humano y la fundamentación de la ética y de los valores.

Y es que de nada sirve invocar la ética o los valores si se suprime el fundamento que les da sentido. Pero al apostar por una educación cerrada al sentido de la trascendencia, se renuncia a tal fundamento. De este modo, se convierte a los alumnos, cada vez más, en seres autoreferenciados y desvinculados cuyo único sentido del mundo y de su realización personal es la satisfacción de sí mismos.

Por eso, la aportación de la clase de religión se hace más necesaria que nunca. Porque la libertad no es incompatible con la responsabilidad, ni los derechos con los deberes, ni fomentar el espíritu emprendedor puede marginar la educación de los alumnos como personas. Para hacer frente a las presentes crisis es necesario dar prioridad al ser sobre el tener y el poder.

Desde la Plataforma Navarra Religión en la Escuela exigimos a la Administración que la oferta de la enseñanza religiosa sea una realidad en todas las etapas de la educación de Navarra, e invitamos a las familias a inscribir a sus hijos e hijas en la clase de religión.