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“La prioridad de los damnificados es trabajar para alimentar a sus familias”, explica Yago Aparicio desde Filipinas

daminicados1Yago Aparicio, técnico de Ayuda Humanitaria de Cáritas Española que trabaja en Filipinas desde mediados de enero como miembro del Equipo de Apoyo de Respuesta a las Emergencias de la Red Cáritas (ERST), está siendo testigo directo de las devastadoras consecuencias del impacto del tifón Haiyan, que el pasado 8 de noviembre arrasó parte del archipiélago, con ráfagas de viento de hasta 320 kilómetros por hora.

Durante una visita realizada el pasado fin de semana a Palo y Taclobán, dos ciudades de la provincia de Leyte especialmente castigadas por el paso de Haiyan, puso constatar el alcance de la destrucción y los esfuerzos que, con el acompañamiento de la red Cáritas, la población local está desarrollando para reconstruir sus vidas.

Testigo de la solidaridad

“La tormenta –relata Yago– hizo volar los tejados de casi todas las casas, destruyó las instalaciones eléctricas y arrasó con los barcos pequeños, mientras que los grandes los sacó fuera del mar. A fecha de hoy, el 85 por ciento de las viviendas de Taclobán están total o parcialmente destruidas, la luz sólo llega al 25 por ciento de la ciudad y los barcos se hallan tierra dentro obstruyendo las carreteras”. Ni la catedral de Taclobán, que se quedó sin tejado y sólo mantiene la estructura, se salvó del impacto del tifón.

Pero, además de los daños, este técnico de Cáritas Española también da cuenta de la enorme solidaridad con los damnificados del pueblo filipino, de la red internacional de Cáritas y de la Iglesia y la Cáritas locales. “La Diócesis de Palo recibió ayuda inmediata del resto de las Diócesis del país en las primeras horas tras la tormenta, y a día de hoy sigue recibiéndola”, apunta Yago Aparicio.

Dentro del Plan de Respuesta a la Emergencia puesto en marcha por la red Cáritas en Filipinas, hay numerosos proyectos de ayuda gracias a los que se han mejorado las condiciones de vida de cerca de 500.000 damnificados, sobre todo en los ámbitos de alimentación, agua y saneamiento, refugio y recuperación de medios de vida.

Garantizar el alojamiento y los medios de vida

Como explica Yago, “las personas que se han quedado sin casa están instalados en alojamientos temporales que construyó el Gobierno filipino, pero la mayoría de la población quiere seguir en sus hogares; por eso, aquellas familias que siguen conservando sus casas, aunque hayan perdido el tejado y solo quede en pie una mínima estructura, continúan viviendo allí”. Por ese motivo, Cáritas viene trabajando desde el inicio de la emergencia en el reparto de miles de lonas para techos y de otros materiales de reconstrucción de viviendas. A los damnificados les urge, sobre todo, recuperar lo antes posible sus medios de vida. “Ellos aceptan vivir por un tiempo en refugios temporales y se apañan como pueden, porque su prioridad es trabajar para alimentar a sus familias”, añade Yago.

Construcción de embarcaciones de pesca

La mayor parte de las familias de la zona son pequeños campesinos y pescadores que lo han perdido casi todo. Por ese motivo, uno de los proyectos de Cáritas que Yago Aparicio visitó en Taclobán persigue este objetivo. Se trata de la construcción de cinco barcos que podrán utilizar de forma rotatoria 75 familias; cada día saldrá al mar una de ellas, y de esta manera, se beneficia toda la comunidad de pescadores.

 La recuperación de medios de vida será también uno de los sectores prioritarios del programa de post-emergencia (Emergency Appeal, EA) que está preparando Caritas Internationalis y que se centrará en tareas de rehabilitación. Los otros sectores clave serán refugio/vivienda y agua, saneamiento e higiene. “Este EA se está diseñando bajo una óptica de prevención de desastres y mitigación de riesgos, lo que significa, por ejemplo, que apoyaremos la construcción de viviendas más resistentes a los tifones y ubicadas en zonas altas, alejadas de la costa”, concluye el técnico de Cáritas Española.

Se prevé que el nuevo EA esté listo en un par de meses y que la red Cáritas continúe trabajando en las labores de reconstrucción de las zonas afectadas por Haiyan durante los próximos dos o tres años.