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Manos Unidas por un mundo nuevo, sin discriminación racial

manos unidasEl 21 de marzo, se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial[1], un llamamiento a la reflexión sobre los esfuerzos que se están haciendo para eliminar el racismo, la xenofobia y todas las formas relacionadas con la intolerancia en el mundo. Desde Manos Unidas, que durante todo este año 2014 está sensibilizando sobre la fraternidad universal a través de su campaña “Un mundo nuevo, proyecto común”, se denuncia que en el mundo aún se dan graves situaciones de discriminación racial y étnica, y se quiere destacar que éstas pueden eliminarse a través de proyectos de desarrollo integrales como algunos de los que la organización realiza en África, América y Asia. Como ejemplo de proyectos que fomentan la dignidad y la pacífica convivencia entre las personas sin distinciones arbitrarias e injustas, Manos Unidas destaca los siguientes proyectos.

– En la localidad de Saparamgutu en Singhbhum Oeste, distrito de Jharkhand (India) se está construyendo una escuela que dará cobertura a 39 aldeas cercanas y un total de 400 niños tribales de entre 5 y 13 años y sus familias, pertenecen a la tribu Ho, una población con escasas tasas de alfabetización, aisladas y mal comunicadas que sufren el abandono por parte del Gobierno, que no facilita las necesidades elementales para el desarrollo digno de estas personas.

– En Vietnam, existen 14 grupos minoritarios que representan el 14% de la población. Aunque en 2007 se ratificó el tratado de Naciones Unidas sobre la declaración de derechos de las minorías, no se ha logrado aún ningún avance concreto y estos grupos tienen un limitado acceso a la tierra, al crédito y a los servicios públicos de educación y salud. Para paliar esta situación, Manos Unidas apoya hace tres años el proyecto “Desarrollo comunitario de minorías étnicas en las zonas montañosas del Norte de Vietnam”, beneficiando directamente a 2.000 familias de granjeros y agricultores pertenecientes a los grupos étnicos más pobres y minoritarios.

– En República Dominicana, el 43% de sus 10 millones de habitantes vive bajo el umbral de la pobreza y la desigualdad es uno de los principales obstáculos para impulsar el desarrollo. Entre los colectivos más desfavorecidos se encuentra el de los migrantes haitianos y descendientes de haitianos en situación de vulnerabilidad y discriminación social y condiciones precarias. El 90% vive en barrios populares de las grandes ciudades y en los bateyes (zonas marginales situadas alrededor de las zonas tradicionalmente destinadas a la industria azucarera del país) en situación de pobreza extrema, sin agua potable, saneamiento o energía, convirtiéndoles además en la población más vulnerable ante desastres naturales. No tienen estatus jurídico definido ni documentos de ciudadanía o residencia que les facilite acceder a servicios públicos como la educación (50% de analfabetismo) y sus derechos fundamentales están siendo permanentemente violados.

Manos Unidas está apoyando en varias localidades de Santo Domingo y también en la zona fronteriza cercana a la localidad de Jimaní, la mejora de las condiciones de vida de los inmigrantes dominico-haitianos (haitianos nacidos en República Dominicana o que llevan muchos años viviendo allí) y el fortalecimiento y legalización de 32 organizaciones comunitarias que luchan por el respeto de los derechos humanos de todas las personas en el país, las relaciones binacionales justas y las políticas públicas que favorecen la vida digna de esta población que actualmente está discriminada.

– En la localidad de Biseba, en la provincia de Kasai (República Democrática del Congo), el proyecto “Apoyo a la producción agrícola-alimentaria” que ha finalizado hace unos meses, ha logrado, no sólo formar y capacitar en producción agrícola-alimentaria a 280 familias pobres, sino también la convivencia en armonía de dos de las etnias de la zona, “mwene tshilengi” y “binene”, que habitan en poblados vecinos y se consideraban mutuamente como “enemigos”. Se realizó un trabajo previo de conciliación y encuentro, se firmó un acuerdo de colaboración y se ha conseguido que estas dos etnias trabajen juntas y coordinadas de una manera, hasta este momento, desconocida en la zona.