Catequistas

Día del Catequista

D. Bosco era un gran soñador, y en sus sueños veía grandes acciones que se podían hacer con los jóvenes, aquellos jóvenes que veía sufrir en las calles de Turín. Y decidió ponerse manos a la obra para que aquellos sueños se hicieran realidad, y creo la orden Salesiana, que ayuda a miles de jóvenes de todo el mundo.

También Teresa de Ávila soñó con un nuevo Carmelo, y también se puso manos a la obra para llevar adelante una gran reforma de la vida contemplativa que llegó a todos los confines del mundo.

Este sábado nos reunimos más de 600 catequistas de nuestra diócesis para soñar juntos con estos dos grandes soñadores. Y es que todos tenemos un gran sueño, el de seguir transmitiendo la fe a los niños y jóvenes que vienen a nuestras catequesis.

En el Monasterio de Leyre comenzamos la jornada con una oración de tercia que nos prepararon los monjes con mucho cariño. Después nos explicaron diversos aspectos de la vida monástica y nos animaron a cultivar la dimensión contemplativa en nuestras vidas. Una frase puede resumir este aspecto: “Un evangelizador no puede vivir sin la dimensión contemplativa, así como un contemplativo no puede vivir sin la dimensión misionera”. Otro monje nos habló de la importancia de la acogida en los monasterios: “Debemos acoger a cada visitante como al propio Cristo”. Tenemos que decir que nos sentimos así de acogidos en Leyre, y es algo muy de agradecer.

Posteriormente nos dirigimos a Javier, donde los Jesuitas también se esmeraron en acogernos en su casa y en el magnífico auditorio Francisco de Jaso.

Allí el grupo de teatro Salesianos Pamplona nos representó un magnífico musical sobre la vida de Don Bosco. Al iniciar la obra, Alberto López, el director del grupo, nos pidió a todos los presentes que nos imagináramos en un balcón en el cielo apoyados a San Francisco Javier y a Don Bosco. El primero diría: “yo pongo mi casa” y Don Bosco respondería: “y yo a mis chicos”. Nos dio también  un consejo: hoy, queridos catequistas, el Grupo de teatro Salesianos Pamplona os quiere decir unas palabritas al oído de vuestro corazón. Escuchad con atención y veréis qué ocurre. El grupo de 25 chicos y chicas realizaron un gran trabajo de teatro, de baile y de ilusión que acabó emocionando a todos los catequistas. Verdaderamente nos supieron transmitir con este musical la esencia de la vida y los trabajos de este gran santo soñador.

Posteriormente celebramos la Eucaristía con nuestro Obispo Auxiliar, D. Juan Aznárez, que animó a todos los presentes a que escucháramos con atención la llamada de nuestro Señor, como al publicano Leví, y que sigamos transmitiendo esa llamada a nuestros niños y jóvenes en la catequesis. Finalizamos esta jornada con la comida de hermandad habitual, donde disfrutamos de la cocina y del buen servicio que nos prestó el restaurante Xavier.

Desde la Delegación de Catequesis siempre organizamos esta jornada con la intención de homenajear y agradecer a todas y todos los catequistas de la diócesis esa labor de evangelización que realizan semana a semana con miles de jóvenes y niños de toda la geografía navarra. Porque también somos soñadores, como ese gran soñador, Jesús de Nazaret, nuestro Señor, que nos sigue anunciando que se ha cumplido el plazo, que está cerca el reino de Dios y que tenemos que convertirnos,  creer en el Evangelio y seguir soñando.