Segunda Javierada

Javierada multitudinaria

C erca de 20.000 personas participaron en la segunda Javierada de este año, que se celebró el pasado sábado 12 de marzo. Tiempo fresco con cielos despejados marcaron la marcha de esta segunda Javierada que se llevó a cabo bajo el lema “Peregrinos de la misericordia”.

Cruz Roja Navarra tuvo que realizar 117 atenciones, todas ellas de carácter leve. Una Javierada sin incidentes y más masiva que la del año pasado.

El Via Crucis salió de Sangüesa a primera hora de la tarde y la celebración de la Eucaristía tuvo lugar en la explanada del castillo a las cinco de la tarde. El Señor Arzobispo, Mons. Francisco Pérez, quien por la mañana estuvo presente en la toma de posesión del Juan Carlos Elizalde como Obispo de Vitoria, fue el encargado de presidir esta celebración. Al hilo del Evangelio, el Arzobispo recordó que “Dios siempre tiene paciencia, paciencia con nosotros, nos comprende, no se cansa de perdonarnos si sabemos volver a Él con el corazón contrito. Grande es la misericordia del Señor. No olvidemos esta palabra: Dios nunca se cansa de perdonar”.

Además, recordó que uno de los pecados más importantes de nuestra sociedad es que los hombres han comenzado a perder el sentido del pecad. “Es urgente volver a Dios, con corazón humilde y arrepentido, para reconocer que él es el único que puede salvarnos y sanarnos de tantas enfermedades espirituales y humanas, pecados estructurales, muy presentes en nuestra sociedad como son descartar la vida de un ser humano que está a punto de nacer, la aprobación de leyes que contradicen a la naturaleza y a los mandamientos de Dios, las corrupciones en sus más variadas formas y matices que tienen como origen el haber perdido el sentido moral del respeto a uno mismo y a los demás y la anarquía en las costumbres que anulan lo más humano que está en lo más íntimo del corazón de la persona”.

Finalmente pidió que se escuchase la llamada del Señor y que no se rechazase. “Es preciso que muchos jóvenes os decidáis a seguir a Jesucristo, con una entrega generosa en el sacerdocio o en la vida religiosa o en el matrimonio cristianamente vivido”, recordó don Francisco.

Durante toda la celebración, numerosas personas pudieron confesarse, participando así en el sacramento de la Reconciliación.