Beato

Beato José Vergara Echevarría

El pasado sábado, 6 de mayo, fueron beatificados en la catedral de Santa María de Gerona 7 mártires de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón, entre los que se encontraba el navarro, natural de Almándoz, José Vergara Echevarría.

VIDA:
José Vergara Echevarría nació en Almándoz, en el Valle de la Ulzama, el 18 de junio de 1908. A sus 12 años, respondiendo a su vocación religiosa, entró en el seminario menor -conocido como Pequeña Obra- de los Misioneros del Sagrado Corazón, ubicado en Canet de Mar (Gerona). En 1930 hizo su profesión perpetua. Estudió Filosofía en Barcelona y Teología en la nueva casa de Logroño. Fue ordenado sacerdote en el año 1934 y destinado como profesor de ciencias y matemáticas de los futuros misioneros en Canet de Mar.
Cuentan de él que tenía muy buen carácter, era sencillo, alegre, muy abnegado, callado y sufrido. Trasmitía a sus alumnos el ardor y el celo de su patrono san Francisco Javier, presentándoselo como modelo de misionero que había que imitar. Era ágil y deportista, subía y bajaba a paso rápido el paseo de la Misericordia que une el pueblo con el colegio, centrado en sus pensamientos, sin fijarse en nadie, por lo que la gente de Canet empezó a llamar a los misioneros Els homes de sa idea (los hombres fieles a su idea). Como buen navarro era hábil pelotari, juego que enseñaba a los jóvenes, y en el que a veces se dejaba ganar para darles satisfacción.

MARTIRIO:
A partir de las elecciones de febrero de 1936 se acentuó en toda España la persecución religiosa, previéndose ya próximo el inicio de su fase sangrienta.
La comunidad de Misioneros del Sagrado Corazón estaba integrada en aquel momento por 8 padres y 4 hermanos coadjutores, y en ella se formaban 6 novicios y 10 postulantes que acababan de ingresar, y estudiaban 65 niños, en su mayoría procedentes de zonas alejadas, como Asturias, Navarra y el norte de Castilla.
El padre superior José Fernández, consciente de la gravedad del momento, compró trajes de paisano para los religiosos, y proyectaba trasladar toda la comunidad a la casa de la Congregación en Marsella.
Tras el estallido de la guerra civil española el 18 de julio de 1936, se inició un proceso revolucionario en Canet de Mar, que llevó a un primer intento fracasado de huida de los religiosos, hecho realidad a inicios de agosto en diferentes grupos. Un grupo de siete religiosos (los padres Antonio Arribas Hortigüela, Abundio Martín Rodríguez José Vergara Echevarría y Joseph Oriol Isern Massó, y los hermanos Gumersindo Gómez Rodrigo, Jesús Moreno Ruiz y José del Amo del Amo) anduvo durante casi dos meses por los montes, durmiendo en los bosques, soportando sin indumentaria ni calzado adecuados tormentas y ventiscas. Recorrieton unos 140 kilómetros desde Canet de Mar hasta Sant Joan Les Fonts, donde fueron detenidos el 28 de septiembre. Encerrados en la escuela tras ser interrogados, pasaron la noche en oración, vigilia de la fiesta de San Miguel, protector de su Congregación.
A las cuatro de la tarde del día 29 de septiembre, los sacaron atados y los condujeron en un autobús hasta Pont de Ser, entre Bañolas y Besalú (Gerona), donde fueron fusilados.
Uno del Comité de Sant Joan narró a la vuelta los detalles: «Primero echamos abajo a cuatro, ordenándoles colocarse de espaldas. ¿Y no se nos enfrenta uno de los tíos, negándose a dar la espalda? Y nos sale diciendo que eso era de cobardes y criminales, y que para ellos el morir por ser curas era una gloria. En esto va otro y les da la bendición. La descarga los dejó fulminados. En cuanto abatimos a aquellos cuatro, bajamos a los otros tres y, sin escuchar más monsergas, los liquidamos junto a los otros.»
Sus cuerpos fueron trasladados al día siguiente al cementerio de Seriñá.
CELEBRACIÓN LITÚRGICA:
La celebración litúrgica de estos nuevos beatos se sitúa el 6 de noviembre, junto con el resto de mártires de la persecución religiosa que hubo en España entre 1931 y 1939, entre los cuales hay un total de cincuenta y un navarros.

CELEBRACIÓN EN ALMÁNDOZ

Este domingo, 28 de mayo, la localidad navarra de Almándoz, de donde era natural José Vergara, celebrará una Misa de acción de gracias por la beatificación de su vecino. La celebración estará presidida por el párroco de la localidad, don Ramón Apezetxea, quien nos explica cómo se sienten ante este alegre acontecimiento.

¿Qué actos se han organizado para celebrar esta beatificación?
El domingo 28 de mayo celebraremos una Eucaristía, a las 12:00 horas, en la iglesia parroquial de Almándoz, a la que acudirán, entre otros, tres frailes de la congregación a la que pertenecía José Vergara y tres sobrinos carnales del nuevo beato. Además, hemos preparado dos lienzos: una imagen, copia de la original que se mostró en Gerona, del grupo de los siete beatificados, y otra de la imagen de José Vergara. Los dos lienzos estarán colocados en el altar. Dos de sus sobrinos llevarán unas palmeras para colocar al lado de cada foto, como símbolo del martirio. Al final de la Misa, les entregaremos a los familiares una imagen del beato, para que tengan un recuerdo de ese día. El punto y final lo pondrá una canción, cuya letra hemos escrito el grupo de cantores y yo, y que será interpretada por los 20 cantores de la parroquia.
Por otra parte, durante estos días estamos repartiendo por todas las casas de Almándoz una estampa con la foto del beato y con un texto en el que se explica su biografía y su martirio. Además, dejaremos fijo, en el pórtico de la iglesia, un pendón con la foto del nuevo beato para que todo el que venga a Almándoz conozca a José Vergara.

¿Cómo está viviendo el pueblo este acontecimiento?
La gente del pueblo está contenta. De aquí fueron a la beatificación, en Gerona, un total de 16 vecinos, los cuales vinieron muy contentos y emocionados. Ellos han sido los transmisores de la celebración, de lo importante de este acontecimiento, los que han dado su testimonio al resto del pueblo.

¿Qué importancia tienen la figura de José Vergara para Almándoz?
Hasta que no se supo la noticia de que iban a beatificar a un grupo de 7 miembros de la congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón y que uno de ellos era de Almándoz casi nadie lo conocía. Fue un chico que se fue muy pronto del pueblo y murió muy joven, sumado a que no queda ningún familiar en Almándoz, hace que casi nadie del pueblo supiera de él. Era una figura desconocida. Ahora le han empezado a conocer y a saber qué es lo que hizo y qué fue lo que pasó.

¿Qué ha supuesto para usted, como párroco, contar con un vecino de Almándoz como beato?
Es un acontecimiento muy importante que me sirve para señalar, ante el resto de los vecinos, el valor de los pueblos pequeños. En este tipo de pueblos es donde han salido muchos valores y han surgido muchas vocaciones. Solo de la congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón salieron tres vocaciones de este pueblo. No hay que tener complejos por ser un pueblo pequeño. Hay que ensalzar los valores de los pueblos pequeños y la figura de José Vergara nos ayuda a ello.