Laicos En Marcha2

LA SANTIDAD EN EL MATRIMONIO

La santidad en el matrimonio es una vocación laical; nace del Bautismo, porque todo bautizado está llamado a la perfección en el amor. Queremos reconocer la belleza de la vocación matrimonial, y proclamar: “santos, porque esposos”. No es esto algo nuevo, pero tal vez sea urgente recordarlo y hacerlo vida hoy, precisamente hoy.

El Encuentro Laicos en Marcha, organizado por el Movimiento de Santa María, tras las huellas del ya venerable P. Tomás Morales SJ y de su carisma, ha perseguido este propósito: el de mostrar la belleza de la vocación matrimonial y ahondar en ella, desde la reflexión y el testimonio de la vida.

La primera ponencia estuvo a cargo de Santiago Arellano, catedrático de Literatura y colaborador de este semanario. Su tema era el amor matrimonial a la luz de Cristo. Insistió en que el matrimonio no es una vocación de segunda categoría. Antes bien, todas las vocaciones en la Iglesia persiguen el mismo fin: la santidad. El camino es el amor generoso, de entrega, que busca en el servicio el bien del otro, de los otros. Verse como personas. “El lecho conyugal –afirmó- es un verdadero altar, un lugar sagrado de intimidad, de amor y origen de la vida”.

Más tarde, tuvo lugar una mesa redonda titulada “El matrimonio, camino de santificación”, con la aportación testimonial de tres matrimonios, los formados por María Orella y Miguel Zurbano, por Alberto García y María José Labarga, y por María Lucía y Juan Diego Marcos. Fue moderada por Mª Luisa Gabás, del Centro de Orientación Familiar diocesano COSPLAN. Decía Isaac Newton que “contra los hechos nada pueden los argumentos”, y algo de esto ocurrió ante las vivencias aportadas acerca de cómo la fe hace posible la maravillosa aventura de ser una familia convertida en imagen del amor de Dios Trinidad en la vida cotidiana, creciendo juntos en la fe y el amor; encontrando palpable el amor de Dios en el esposo o la esposa, afrontando la adversidad juntos desde la fe común, testimoniando el poder de la oración y que Dios no nos deja nunca solos: “juntos somos fuertes, pero con Dios aún más”.

La primera jornada concluyó con un magnífico concierto-oración del grupo musical Shemá, de Pamplona.

La ponencia del domingo 28 llevaba por título “La santidad matrimonial, un camino a dos” y fue desarrollada por José Javier Ruiz Serradilla, esposo, padre y profesor de instituto. Su punto de partida fue la afirmación de que los laicos bautizados han sido llamados a consagrar el mundo a Dios desde dentro, a modo de fermento. “Dentro de esta vocación laical –afirmó- los matrimonios son llamados a realizar esa unión de hombre y mujer en la que cada uno es llamado por el otro a ser “carne de su carne”, a convertirse en imagen tangible para el otro de Cristo, Verbo encarnado. De manera muy original fue reflexionando sobre diversas facetas de esta vocación a la santidad en el matrimonio, del camino de seguimiento a Cristo “a dos”; en este hacerse “carne de la carne del otro y de Cristo”. Todo ello desde la cotidianidad, en donación, en el trabajo, siendo contemplativos en la acción, abriéndose a la misericordia desde la propia miseria -“carne herida que aspira a ser transformada”-, como en Nazaret hacían José y María.

Tras el panel final de impresiones y conclusión del encuentro, presidió la Eucaristía final el Arzobispo de Pamplona, Mons. Francisco Pérez que animó a los participantes a hacer realidad la hermosa vocación a la santidad en la vida matrimonial y familiar.

A los asistentes solo les queda una cosa: aterrizar, concretar, transmitir las claves de sentido y la belleza del matrimonio cristiano a suo alrededor para irradiar y transformar el mundo. Viviendo las cosas ordinarias con ilusión con fe, con pasión. Todo un reto, una fantástica aventura.