Confirmacioens Jaurrieta

CONFIRMACIONES EN EL VALLE DE SALAZAR

El Valle de Salazar contó con la celebración de dos Confirmaciones durante el mes de abril. La primera tuvo lugar el día 8, en la parroquia de San Salvador de Jaurrieta, donde 8 jóvenes recibieron este sacramento, y la segunda fue el día 15, en la parroquia San Juan Evangelista, con 14 jóvenes.

Dos hermosas celebraciones para la Iglesia del Valle de Salazar, que fueron presididas por Abel Arrieta, como Delegado del Obispo de Pamplona, y concelebrada por el párroco de las localidades Livio Ledezma.

Para llegar a éste momento los jóvenes se han preparado durante tres años. “Con la confirmación estamos diciendo a Dios, de manera voluntaria, “sí”. Recibiendo el Espíritu Santo, que nos llena de dones, de carismas,… Con la confirmación nos estamos adentrando en el corazón de Dios, que nos tiene preparadas cosas maravillosas que debemos saber encontrar” afirmaba uno de los chicos que recibió el sacramento de la Confirmación.

Tras la celebración, los confirmados, acompañados por sus familiares y amigos, disfrutaron de un ágape. Entre jamón, quesos, fritos, vino y refrescos, pudieron estrechar saludos y felicitaciones, en un día de mucha alegría, oración y fiesta.

Desde la comunidad parroquial del Valle de Salazar quieren felicitar a estos 22 jóvenes, recordándoles lo que una de las confirmandas dijo en la celebración: “Somos conscientes de que este día en el que nos confirmamos no es el final de nuestra formación cristiana, sino el principio de nuestra unión a la Comunidad de Cristo. Pedimos de usted, y de todos los que nos acompañan en este día su apoyo y sus oraciones. Invocamos al Espíritu de Dios para que nos mantenga unidos y perseverantes en el seguimiento de Jesús, el resucitado”.

Proponer a alguien, prepararse y recibir el sacramento de la Confirmación es invitarle a entrar en la aventura de su yo más íntimo, de su esfuerzo por configurar su vida y afrontar la cuestión de su sentido, de los motivos para vivir y amar. Un cristiano no es simplemente alguien que tiene noticias sobre Jesús, o que simplemente quiere ser buena persona. Un cristiano es alguien que sabe de Jesús, que le conoce de tal modo que desea identificarse con su camino. Y no sólo eso, sino que intenta tomar decisiones desde aquellos valores que Jesús propone. Por ello se pregunta “¿qué haría Jesús en esta situación?; ¿responderá mi decisión a lo que Él quiere?; ¿podré presentárselo como un regalo que se ofrece a un amigo?”. Son cuestiones que llevan a hacer de la experiencia de la fe algo interior, no simplemente un ritual que se cumple pero que no toca el corazón.