Peregrinación

Peregrinación al Santuario de Lourdes

Desde las parroquias de Fustiñana y Cabanillas, se organizó una salida especial al Santuario de Lourdes, en compañía del párroco Francisco Laguardia. Para muchos de los peregrinos fue la primera vez que acudían al Santuario. Todos disfrutaron de esta inolvidable experiencia.

En un viaje muy cómodo, llegaron a Francia el 25 de junio. Esa misma tarde comenzaron a realizar las visitas que les hablaban de Santa Bernadette. Comenzaron participando en la celebración de la Eucaristía en el hospicio, donde pudieron conocer la vida que allí tuvo la Santa, visitaron la exposición y besaron la reliquia. A continuación llegaron hasta la iglesia parroquial, donde visitaron la pila bautismal donde la santa fue bautizada el 9 de enero de 1844. Continuaron su camino hacia “La Cárcel”, lugar donde la familia Soubirus tuvo que alojarse una temporada debido a miseria económica en la que se encontraban. Durante su alojamiento allí se dieron las apariciones. Bajaron por las calles hacia el Molino Boly, donde Santa Bernadette nació y vivió, más o menos, 10 años. Ya en la explanada, se les ofreció una explicación de todos los edificios que allí se encuentran. Una vez en el Santuario visitaron la gruta y saludaron a la Virgen, subieron a la Basílica, pasaron el río y, a la sombra de los árboles, rezaron a la Virgen. Tras la cena, todo el grupo participó en la procesión de las antorchas, que al celebrarse entre semana fue muy tranquila y pausada.

Al día siguiente comenzaron la Eucaristía en la Capilla de St. Gabriel, una de las más antiguas que se encuentra situada en la Basílica superior. El intenso calor que hizo durante el viaje propinó a que el Vía Crucis no se hiciera por el Monte, sino por el otro lado del río. A continuación, antes de partir de regreso, hubo tiempo libre, donde los peregrinos aprovecharon para comprar algún recuerdo y rezar ante la virgen, de forman más particular. Ya de regreso, pararon para visitar Bartres, un pequeño pueblo situado a 3 kilómetros de Lourdes, donde la Santa Bernadette fue amamantada y ya de joven estuvo trabajando para ayudar a su familia. Visitaron el lavadero, la fuente donde tomaba agua, la casa familiar de su nodriza y la iglesia parroquial de San Juan Bautista que conserva muchos recuerdos de aquella época. Finalmente, pudieron besar la reliquia antes de comenzar el viaje de regreso.

Una peregrinación sencilla, en la que pudieron disfrutaron y conocer, en su totalidad, las historia de la Santa y de las Apariciones.