CORDOBA, SPAIN - MAY 27, 2015: The Holy Family painting in church Convento de Capuchinos (Iglesia Santo Anchel) by unknown artis of 18. cent.

Hay una razón por la que deseo escribir esta carta a los fieles de nuestra Diócesis y es respecto a la importancia que tiene el rol de la figura del padre y de modo especial en este tiempo que estamos celebrando el Jubileo del Patriarca San José. Deseo mostrar la importancia que tiene en nuestra vida la paternidad y la maternidad, pero quiero explícitamente fijarme en la paternidad. Muchas veces se habla de la importancia del vínculo afectivo entre la madre y el niño, dejando de lado el rol del padre. Tanto el padre como la madre forman, con sus hijos, la familia. Es lo más bello que Dios ha creado: la familia. En ella hay diversos roles y uno es el de la madre, otro el del padre y otro el de los hijos.

En este año señalado para venerar de modo especial a San José esposo de María y padre de Jesús, viene bien que sepamos su labor de padre en la familia de Nazaret. Sabemos que al inicio San José fue tentado de abandonar a María, cuando descubrió que estaba embarazada; pero intervino el ángel del Señor que le reveló el designio de Dios y su misión de padre putativo; y San José, hombre justo y fiel, acogió a María (cf. Mt, 1, 24). Ocurre lo mismo cuando le puede venir la tentación a un padre de familia y al saber que se debe entregar del todo a su esposa e hijos. Ha vivido a sus anchas cuando era soltero y cuando tiene esta responsabilidad se le puede hacer una “carga pesada”. Este es el momento no para huir sino para estar más presente y doblegarse, por amor, a su esposa y descendencia. Por desgracia hay muchas rupturas matrimoniales a causa del sacrificio que supone estar en casa, con los suyos, para fomentar la educación, las labores familiares y la atención paciente a los hijos. Si esto no se aguanta entonces se huye.

En este proceso me voy fijar en algunos aspectos positivos o virtudes del padre. Primero: Sentir orgullo por sus hijos. El Papa Francisco afirma que cada familia necesita del padre: “Hoy nos centramos en el valor de su papel, y quisiera partir de algunas expresiones que se encuentran en el libro de los Proverbios, palabras que un padre dirige al propio hijo, y dice así: ‘Hijo mío, si se hace sabio tu corazón, también mi corazón se alegrará. Me alegraré de todo corazón si tus labios hablan con acierto’ (Pr 23, 15-16). No se podría expresar mejor el orgullo y la emoción de un padre que reconoce haber transmitido al hijo lo que importa de verdad en la vida, o sea, un corazón sabio” (Audiencia General, miércoles 4 de febrero 2015). Nada hace más feliz a un padre cuando ve que su hijo camina con sabiduría y con la actitud de hacer el bien a la familia y a los demás.

Otro aspecto que es muy importante es en segundo lugar: La presencia del padre en la familia. “Que sea cercano a la esposa, para compartir todo, alegrías y dolores, cansancios y esperanzas. Y que sea cercano a los hijos en su crecimiento: cuando juegan y cuando tienen ocupaciones, cuando son despreocupados y cuando están angustiados, cuando se expresan y cuando son taciturnos, cuando se lanzan y cuando tienen miedo, cuando dan un paso equivocado y cuando vuelven a encontrar el camino; padre presente, siempre. Decir presente no es lo mismo que decir controlador” (Audiencia General, miércoles 4 de febrero 2015). Muchas veces hay que tener paciencia y esperar. Tenemos el ejemplo de la parábola del hijo pródigo (cf. Lc 15, 11-32). San José estuvo siempre muy presente, tan presente, que no se hacía notar. Tal vez muchas de las parábolas que Jesús enseñaba eran, de modo más sencillo, narradas por San José durante el trabajo de carpintería que parece ser era el trabajo artesanal con el que se ganaba el sustento para él y para su familia.

Pero hay un aspecto muy importante en el padre como educador de sus hijos y es en tercer lugar: Corregir sin humillar. Y los vemos cuando Jesús faltó tres días sin saberlo sus padres, aunque ellos pensaban que iba en la caravana. “Al verlo se maravillaron, y le dijo su madre: -Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira que tu padre y yo, angustiados, te buscábamos. Y él les dijo: -¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que es necesario que yo esté en las cosas de mi Padre?” (Lc 2, 48-50). No le reprocharon con violencia, ni le castigaron con autoritarismo… sino que callaron en silencio y le siguieron manifestando su amor. Los hijos necesitan a un padre que le acoge y les espera cuando vuelven de sus chiquillerías. Un padre y una madre nunca se cansan de amar y esperar a sus hijos y cada día entre ellos se quieren mucho más. Se lo pedimos, en este año de gracia, a San José.

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