Queridos diocesanos:

¡Feliz Navidad!

Decir Feliz Navidad es reconocer un misterio de amor; el increíble misterio de poder ver a Dios en la humilde condición de Niño, pobre, frágil, que nació hace 2000 años en una tierra que hoy vemos devastada por el horror de la guerra. Al Príncipe de la Paz le ruego, y os pido que os unáis en oración conmigo, para que allí, y en tantos lugares del mundo, cese la violencia y llegue la Esperanza y la Paz.

En estos días os invito a poner la mirada en el Portal de Belén. Porque no empezaremos a entender qué es la Navidad hasta que no se apodere de nosotros el asombro de que Dios ha tomado carne de nuestra carne; hasta que lo reconozcamos como tal en el niño recostado en un pesebre, “porque no había sitio para ellos en la posada”.

Para entender la Navidad tenemos que volver a sentir en el silencio del corazón el anuncio jubiloso de los ángeles: “Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el mesías, el Señor”. Empezamos a entender al Navidad cuando descubrimos que ese “hoy” trasciende el tiempo, quiere hacerse realidad en cada corazón, en cada familia, en nuestro mundo.

¡Dichosos nosotros si logramos vivir la verdadera Navidad! No la ahoguemos ni enturbiemos con el despilfarro, el consumismo o la frivolidad. Nos hará más humanos, más libres, más fraternos y sencillos, más verdaderos y justos, más acogedores y misericordiosos.

La verdadera Navidad abre los ojos y ablanda el alma para ver que hay muchos hermanos en nuestro mundo que sufren y mueren de hambre; que emigran buscando un futuro mejor para ellos y los suyos; que hay dolor, soledad y pobreza severa muy cerca de nosotros.

Anunciemos el nacimiento del Niño Dios, incluso en un mundo descreído, distraído o cerrado que invita al consumo desenfrenado; en un mundo que, a medida que se cree más autosuficiente, tanto más deja al descubierto sus vacíos y su desconocimiento. El ser humano vive en tinieblas y oscuridades; por ello es necesaria una Luz especial que lo ilumine. la Navidad es la fiesta de la Luz.

Ya el profeta Isaías, siete siglos antes del Nacimiento de Jesús en belén, anunció su llegada como una luz: “El pueblo que camina en tinieblas vio una luz grande; habitada en tierra y sombra de muerte, y una luz les brilló” (Is 9,1)

Seamos transmisores de esa luz para iluminar la sociedad y las relaciones humanas. Porque las luces de nuestra sociedad no iluminan el corazón del ser humano; no le ofrecen verdadera luz; no le proporcionan alegría, no le dan el sentido profundo que necesita.

Este será el último año que estaré con vosotros como Pastor en esta Diócesis de Pamplona y Tudela. Llevo en el corazón el cariño y la acogida manifestados en tantos momentos de mi ministerio episcopal en Navarra. Os pido perdón, también por mis equivocaciones y por aquellos momentos en que no he sabido estar cerca de cada uno.

Para todos, allí donde os encontréis, mi más sincera felicitación.

¡Feliz Navidad a los sacerdotes, diáconos y seminaristas, corazón de la Diócesis!

¡Feliz Navidad a los miembros de la vida consagrada! Sois una de las mejores riquezas de la vida diocesana.

¡Feliz Navidad a todos los que trabáis en el servicio a la sociedad, en la acción pública, en el bien por todos los ciudadanos!

¡Felicidades a los jóvenes que revitalizáis la pastoral juvenil en nuestra Diócesis!

¡Felicidades a quienes formáis familia siguiendo el modelo de la familia de Nazaret!

¡Feliz navidad a los ancianos, que sois sabiduría y experiencia! Que la Navidad os envuelva con el cariño, la compañía y la comprensión de los vuestros.

¡Feliz navidad a los enfermos, a todos los que sufrís en el cuerpo o en el alma, a los migrantes, a los privados de libertad!

¡Feliz Navidad a quienes trabajáis en la Pastoral Social, haciendo de nuestra Iglesia Diocesana un lugar de acogida y de esperanza!

¡Feliz Navidad a nuestros catequistas y agentes de pastoral que siembran la semilla de la fe en tantos niños y jóvenes!

¡Feliz navidad a los miembros de otras confesiones cristianas o de otras religiones!

Os deseo a vosotros y a los vuestros una muy Feliz y Santa Navidad. Que el Nacimiento del Señor ilumine vuestras vidas y las llene de alegría, de paz, de ilusión y esperanza.

Con mi bendición y afecto,

 

+Francisco Pérez González

Administrador apostólico de Pamplona y Tudela

 

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