Pascua

Misa de la Resurrección del Señor

Con el replique de la campana María, anunciando la Resurrección de Cristo a toda la ciudad de Pamplona, se inició la celebración del Domingo de Pascua en la Catedral de Santa María la Real. Una celebración que fue presidida por nuestro Arzobispo, Mons. Francisco Pérez y que contó también con la presencia del Obispo Auxiliar, Mons. Juan Antonio Aznárez.

Con el canto “O filii et filie”, entonado por Aurelio Sagaseta, Maestro de Capilla de la Catedral, se inició la Eucaristía. Don Francisco saludó a todos los fieles navarros que, pese a no poder estar en la Catedral por las restricciones tomadas por el coronavirus, seguían la celebración a través de Navarra TV.

Don Francisco comenzó su homilía recordando que “nuestra fe se sustenta en la noticia de que Cristo ha resucitado. Hoy es el día más importante para los cristianos, porque Cristo ha resucitado, Cristo se hace presente en medio de nosotros. Cristo nos prometió que permanecería hasta el final de los tiempos, pero nos ocurre como a los discípulos de Emaús, porque Cristo está entre nosotros y no sabemos reconocerle”.

También recordó que “Si estamos unidos, Jesucristo está entre nosotros y su garantía es la Eucaristía que fortalece la fraternidad puesto que ella es centro y culmen de la vida cristiana”. Y animó a que “miremos como Jesucristo, amemos como ama él y tengamos misericordia como el Corazón misericordioso de Jesús”.

Don Francisco concluyó su homilía animándonos a dejarnos “invadir de la Resurrección de Cristo para ser fiel reflejo del verdadero humanismo”.

Tras la consagración don Francisco pidió a todos los que estaban en sus casas celebrando la memoria viva de Cristo resucitado, garantía que nos da la Eucaristía, que rezaran el Padre Nuestro para que “vivamos en comunión, como comunidad viva, para que sea Él el auténtico protagonista y nos una en fraternidad y caridad”.

Tras la Eucaristía Don Francisco impartió la bendición, en nombre del Papa Francisco, “con indulgencia plenaria para todos los aquí presentes que manifiesten verdadero arrepentimiento, que se hayan confesado y recibido la Sagrada Comunión. Rogad a Dios por el Papa Francisco, por nuestro Arzobispo Francisco y por nuestra Santa Madre Iglesia y esforzaos por vivir santamente en plena comunión con ella”.  Una bendición que nuestro Arzobispo hizo también extensible a las autoridades, a todos los que colaboraran con ellas, a todos los que trabajan por la salud, los sanitarios, para todos los que trabajan como vigilantes de nuestro pueblo, y también para los sacerdotes, de un modo especial a aquellos que están en el ámbito hospitalario. Don Francisco agradeció la labor de los sanitarios, agradeció el esfuerzo de los niños que están en casa, a los padres, abuelos, jóvenes… “Gracias a todos. Trabajemos unidos y miremos a Cristo que ha resucitado”, concluyó.

La celebración finalizó con el canto a la Virgen “Regina Coeli” y con Aleluya de Haendel, interpretado al órgano por Julián Ayesa. Una preciosa celebración con la que los cristianos celebraron que Cristo ha triunfado sobre la muerte y con esto nos ha abierto las puertas del Cielo.